jueves, 7 de junio de 2012

ORGANIZACION DEL ESTUDIO


El talento musical está desigualmente repartido.  Sin embargo, se puede contrarrestar su falta a través de la disciplina y rigor en el estudio (1), siendo ordenado y practicando los contenidos relevantes de manera eficiente.  Esto es fundamental cuando uno se enfrenta a un volumen de información considerable y de cierto nivel de complejidad.

El primer paso consiste en elegir los contenidos más apropiados, hay que asegurarse que se acomoden al nivel que tiene uno, con el grado de dificultad adecuado para poder avanzar, demasiado fáciles y aparecerá el aburrimiento, demasiado difíciles y la frustración estará a la vuelta de la esquina.  Esa es una de las funciones principales de un buen profesor, saber filtrar los contenidos y presentarlos de una manera progresiva que se adapte a las necesidades del alumno y lo mantenga motivado.  Estos también se transparentan con claridad tocando con otros pues las deficiencias se magnifican.

Tan importante o más como el qué estudiar es el cómo hacerlo y es en esta faceta donde muchos naufragan por no saber como organizar el estudio.  Un hecho que hay que tener presente es que la velocidad de respuesta al pensar conscientemente sobre como ejecutar un movimiento o recurso es siempre mucho más lenta que cuando la acción se realiza como parte de un procedimiento que ya se ha asimilado.  Por lo tanto, cuando uno se enfrenta a un contenido nuevo se ha de practicar lentamente, casi en cámara lenta, con movimientos suaves y claramente definidos, lo cual, a su vez, aumenta la percepción.  Hay que tener presente la necesidad estimular la mente de manera correcta para aprender aquello que, posteriormente, queremos que se ejecute automáticamente.  Si la señal inicial no está clara se produce una sobreestimulación que acarrea falta de limpieza en la ejecución y un excesivo desgaste físico con el consiguiente cansancio.  

Resulta imprescindible tener claro cuáles son los contenidos a trabajar y asignar tiempos de estudio a los mismos.  Es muy probable que una determinada área tenga varias aristas a las que haya que prestar atención y ello debe tenerse presente.  Una rutina de estudio ha de tener un equilibrio entre objetivos a corto y medio/largo plazo, entre aquellos que tienen una aplicación práctica más inmediata y otros que están más distantes.

El conocimiento del diapasón resulta complicado por la estructura del mismo y es una tarea de la que siempre se debe estar consciente y que requiere una atención que con seguridad se alargará en el tiempo.  En este sentido, es importante practicar, siempre que sea posible, los aspectos melódicos y armónicos (escalas, arpegios, disposiciones de acordes, canciones, vocabulario melódico, etc.) en todas las tonalidades y digitaciones.

El entrenamiento del oído y el desarrollo de una buena concepción del ritmo son, por su propia naturaleza, especialmente esquivos a la articulación verbal y requieren ser sistemáticos en su estudio, perseverando en el tiempo de manera ordenada.

Un recurso que es de gran utilidad para medir la calidad del estudio consiste en llevar un diario con todo aquello que se practica.  Una planilla de Excel es una buena herramienta para ese cometido, donde cada pestaña se dedica a un área específica, en la que se va anotando en detalle los contenidos trabajados (tiempo asignado, tonalidades, tempo(s) del metrónomo, comentarios, etc.).  De esta manera se lleva un control con el cual gestionar el tiempo de estudio que permite mejorar los hábitos y, al mismo tiempo, calma la habitual ansiedad y frustración que pueden ocasionar contenidos complejos y/o de gran volumen al sentir que el camino ya se ha empezado y que ciertas etapas ya se han dejado atrás.  En este sentido, el foco debe estar más en el proceso que en el objetivo que se persigue, la travesía está llena de sorpresas valiosas que pueden pasar desapercibidas si hay una fijación en el punto de destino.  Por otro lado, el progreso no se produce de modo lineal, es más, en ocasiones se siente que se retrocede o se está estancado.  Ello es así porque el avance musical sucede por espasmos, de repente se nota que se ha alcanzado otro nivel después de estar un tiempo si mayor variación.  Para poder darse cuenta de ello se requiere una escala de tiempo más larga, no se observa en el día a día.

Una rutina de estudio es un proceso dinámico que se va puliendo con el tiempo.  Es importante diseñar un plan de acción inicial e ir modificándolo con la experiencia que se va adquiriendo en el desarrollo del mismo.  Aunque en determinados momentos sea pertinente practicar ejercicios, hay que destacar que el énfasis debe estar en la música misma, siempre que sea posible se debe favorecer el estudio de una pieza concreta de música antes que la repetición excesiva de ejercicios que tienen por finalidad preparar la ejecución de algo que está por llegar, el tiempo verbal es presente, no futuro.

La utilización de una pieza de música como vehículo de estudio ha de ser creativo, se debe seleccionar porque acentúa áreas en las que se quiere mejorar y, dentro de lo posible, hay que saber extraer de ella más información y conocimiento del que transmite a primera vista.  Siempre que sea posible, se deben practicar varios apartados simultáneamente para aprovechar mejor el tiempo, aunque en ocasiones será necesario acotar con precisión un contenido específico porque plantea problemas puntuales que deben ser corregidos.

Una actitud atenta y relajada, la correcta combinación de espíritu crítico y de curiosidad junto con la perseverancia son ingredientes que con seguridad darán lugar a buenos resultados.

(1)  La disciplina y el rigor necesarios para el estudio musical tienen poco que ver con una suerte de ética protestante del trabajo, la cual llevada al plano musical puede generar serios obstáculos, sino más bien con un espíritu lúdico que hace que el tiempo se suspenda, que pasen las horas y parezca que apenas han transcurrido cinco minutos.  Al respecto es recomendable la lectura de Free Play (La improvisación en al vida y en el arte) de Stephen Nachmanovitch (Paidos – 2007). 

5 comentarios:

  1. Hola! Muy bueno lo que escribiste, mas de una recomendación me va a servir. Estoy estudiando guitarra de forma autodidacta (no tengo para ir a un profe) y toco a un nivel promedio de rock digamos.. hace dos semanas encontre el metodo chord melody que me encanta, y estoy practicando eso. Lo que te quiero preguntar, es: por dónde puedo empezar a aprender jazz? y qué significa aprender jazz? Muchas gracias por todo!! Saludos desde Argentina

    ResponderEliminar